Envío de Pemex en medio de apagones
El buque petrolero Ocean Mariner, con bandera de Liberia, arribó a la bahía de La Habana con unos 86 mil barriles de combustible procedentes del complejo Pajaritos de Pemex, en el sur de México.
El cargamento comenzó a descargarse en la refinería Ñico López, en el municipio de Regla, como parte de los envíos de combustible que México ha realizado a Cuba en los últimos años, junto con otros buques como el Eugenia Gas.
Cuba, en su peor crisis energética reciente
La llegada del Ocean Mariner ocurre en un contexto de apagones de hasta 20 o más horas diarias en amplias zonas de la isla, provocados por averías frecuentes en centrales termoeléctricas obsoletas y la falta de divisas para comprar combustible.
Autoridades cubanas han reconocido que la crisis se extenderá por 2026, y que el país ha sufrido al menos cinco o seis colapsos totales del sistema eléctrico nacional en los últimos 12 meses.
Dependencia de importaciones y rol de México
Cuba requiere alrededor de 110 mil barriles diarios para cubrir sus necesidades energéticas básicas, de los que unos 40 mil provienen de producción nacional y el resto de importaciones.
La isla importa cerca del 60% del combustible que consume y destina alrededor del 65% de ese volumen a alimentar sus termoeléctricas, apoyándose en suministros de Venezuela, México y, en menor medida, Rusia.
Caída del petróleo venezolano y presión de EE.UU.
Estudios energéticos señalan que Venezuela pasó de aportar unos 50 mil barriles diarios de crudo a Cuba a un rango de entre 10 mil y 30 mil barriles desde 2024, debido a sanciones e intercepciones de buques.
Este vacío ha aumentado el peso de México como proveedor, al tiempo que Estados Unidos endurece su vigilancia sobre los flujos de petróleo hacia la isla y mantiene la mira sobre estas exportaciones mexicanas.
Dimensión política del envío
El envío de Pemex representa algo más del déficit diario de crudo de la isla, por lo que supone un alivio inmediato pero temporal frente a la crisis de apagones.
Analistas advierten que, aunque estos cargamentos dan oxígeno a La Habana, no resuelven la dependencia estructural de importaciones ni la vulnerabilidad de Cuba ante sanciones y decisiones de Washington sobre el petróleo venezolano.