Un viaje por dos mundos, luz y memoria en Ciudad Madero
La celebración “Luz y Tradición”, titulada “Un viaje por dos mundos”, transformó el panteón Árbol Grande en un punto de encuentro entre arte, fe y memoria. Durante la noche del Día de Muertos, familias enteras se dieron cita para rendir homenaje a sus seres queridos, montando altares con flores, velas, incienso y los platillos favoritos de quienes partieron, manteniendo viva la tradición y el vínculo con sus raíces.
El panteón, espacio cargado de historia para Ciudad Madero, se erigió como símbolo del legado de generaciones que han forjado el espíritu de la ciudad. El presidente municipal Erasmo González Robledo encabezó el acto, evocando el sentido profundo de la festividad: “Que esta noche nos sirva para recordar con cariño, agradecer con respeto y celebrar con esperanza”, expresó ante la concurrencia.
Arte, cultura y tradición: El significado de la celebración
La primera autoridad municipal destacó que estas fechas representan una celebración de la vida a través del arte, la tradición y la cultura. Síndicos, regidores y representantes del cabildo se unieron a la ceremonia, presenciando una obra teatral dedicada a quienes reposan en el panteón. La obra, parte de la programación cultural “Luz y Tradición”, conectó a las familias presentes con las historias de sus antepasados y la importancia de preservar las costumbres ancestrales.
La festividad continuará este domingo, con eventos en el parque Bicentenario: muestra de altares, grupos de danza folclórica y el concierto “El son del Catrín”, donde la participación de niños y jóvenes fortalecerá el sentimiento comunitario. Además, se instalará una exposición fotográfica “Catrinas más allá de la muerte”, la presentación artística “La Catrina del Lago” y la procesión “La Catrina más bella”, que culminará con la premiación a las mejores representaciones, integrando a todos los sectores de la ciudad en una fiesta de luz, respeto y memoria.
Un homenaje que une generaciones
Erasmo González enfatizó el valor de las generaciones pasadas, cuyo esfuerzo y amor sentaron las bases de Ciudad Madero. “El Día de Muertos nos enseña que la muerte no implica ausencia, sino una forma distinta de presencia”, señaló. La celebración se convirtió en un homenaje colectivo y emotivo, fortaleciendo el sentido de comunidad y la identidad de quienes habitan la ciudad. Las actividades continuarán, invitando a familias y visitantes a sumarse a este encuentro que fusiona historia, cultura y esperanza.
La celebración de Día de Muertos en Ciudad Madero es ejemplo de cómo el arte, la tradición y la memoria se convierten en fuente de unión, inspiración y orgullo para todos sus habitantes.










